Alimento fresco de la semana: la piña

Alimento fresco de la semana: la piña

Imposible no sucumbir al encanto terrenal e intensamente cálido de la piña, por eso le reservamos un puesto de honor en olimpiada de alimentos frescos.

Los secretos que se esconden detrás de la piña

Probablemente su secreto mejor guardado es que no es una fruta, sino cientos de pequeños frutos fusionados.

Es lo que se conoce en botánica como sorosis y sucede cuando las flores de la inflorescencia crecen alrededor de un tallo formando un escape floral. Al transformarse en frutos, parece que forman uno solo, pero nada más lejos de la realidad. Otro de sus secretos es la marca de su familia, las Bromeliáceas, formada por más de mil especies de plantas tropicales.

Como muchas de sus hermanas frescas, la piña contiene bromelina, una enzima con propiedades antiinflamatorias que ayuda a digerir las proteínas y que además previene la formación de coágulos, mejorando la circulación sanguínea.

La piña cuenta con un gran número de súper poderes

La piña es muy rica en manganeso, fundamental para fortalecer los huesos. También contiene vitamina C, potasio y fibra, por eso posee propiedades depurativas, cicatrizantes y antioxidantes.

El origen de esta privilegiada fruta fresca nos lleva hasta Sudamérica y a Brasil, desde donde se extendió al resto del mundo a través de los conquistadores españoles y portugueses. Para los primeros colonos, la piña fresca era un símbolo de prestigio y clase social, debido a lo efímero de su existencia.

Hoy en día, se cultiva en países tropicales de todo el mundo y Hawái y Tailandia son sus principales productores. Si queréis convertiros en cultivadores frescos de piña allá donde estéis, debéis de saber que es muy fácil.

¿Dónde utilizar la piña?

La calidez y dulzura de la piña la convierten en un blanco perfecto para ingredientes sensuales y untuosos como la vainilla, el coco o el caramelo, sus parejas clásicas. También funciona muy bien con sabores ácidos, exóticos y picantes, como la fresa, la naranja, el pomelo, el curry, el cilantro, la guindilla o el queso azul.

A nosotros nos encanta combinada con marisco (brutal el contraste dulce-salado; dulce-ácido), jamón (las notas de caramelo de la piña van muy bien con el toque a frutos secos del prosciutto) y cerdo (la bromelina de la piña ablanda su carne). Por eso en internet encontrareis recetas tan suculentas como la de Ensalada de piña y gambas, el Arroz salvaje con jamón y piña, la Ensalada de piña y surimi con salsa de eneldo y miel o el Lomo de cerdo a la piña.

Aunque de todas las mezclas posibles, la más fascinante de todas es sin duda la Piña Colada (cuentan que se creó en Puerto Rico allá por los años 50).

Un sacerdote brasileño dijo en 1557 que “la piña está inmensamente bendecida por Dios”. Total, que a nadie le extrañará que el Olimpo esté repleto de Piñas Coladas. Si la mezcla de ron, coco y piña no es sagrada, no sabemos qué otra cosa podría serlo.

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