Ramen japonés vs. ramyeon coreano: diferencias

Ramen japonés vs. ramyeon coreano: diferencias

Se escriben casi igual, los dos son fideos en caldo y en muchos supermercados comparten estantería. Pero quien haya probado un tazón de ramen en Tokio y un ramyeon picante en Seúl sabe que son platos muy distintos. No es solo una cuestión de picante: cambian el origen, la forma de prepararlos, el papel que tienen en la vida diaria y hasta la manera de comerlos. Si alguna vez has dudado entre uno y otro, aquí tienes las diferencias explicadas sin rodeos.

Un origen común con caminos muy diferentes

La historia empieza en China. Los fideos de trigo en caldo llegaron a Japón con los inmigrantes chinos a finales del siglo XIX, y a principios del XX ya se servían en los barrios chinos de Yokohama y Tokio. Con las décadas, Japón los hizo suyos hasta convertirlos en un plato nacional con estilos regionales propios. En 1958, Momofuku Ando, fundador de Nissin, inventó el ramen instantáneo, un producto que acabaría cambiando la alimentación de medio mundo.

Corea tomó ese invento japonés como punto de partida. En 1963 la empresa Samyang Foods lanzó el primer ramyeon coreano, el Samyang Ramen, a 10 wones el paquete, en un país que salía de la posguerra y necesitaba alimentos baratos y saciantes. Por eso en Corea el ramyeon nació instantáneo, y así sigue entendiéndose hoy: cuando un coreano dice ramyeon, casi siempre habla de un paquete de fideos precocinados, no de un plato de restaurante con caldo cocinado durante horas.

Ramen japonés: caldo, paciencia y oficio

Ramen japonés con chashu, huevo marinado ajitama y cebolleta
Foto: Inna Safa / Unsplash

En Japón el ramen es, ante todo, un plato de restaurante. Las ramen-ya preparan caldos que pueden tardar muchas horas en estar listos, como el tonkotsu, elaborado con huesos de cerdo hervidos hasta que el caldo queda blanco y cremoso. Cada tazón se construye con varias capas: el caldo, el tare (el concentrado de sabor que se pone en el fondo del bol), un aceite aromático, los fideos y los toppings.

Los estilos más conocidos se definen precisamente por el tipo de tare o de caldo:

  • Shoyu: a base de salsa de soja, el más clásico de Tokio.
  • Shio: con sal, caldo claro y delicado.
  • Miso: intenso y reconfortante, típico de Sapporo.
  • Tonkotsu: caldo denso de hueso de cerdo, la especialidad de Fukuoka.

Los toppings también son parte de la identidad del plato: chashu (panceta de cerdo braseada), ajitama (huevo marinado con la yema líquida), cebolleta, nori y menma (brotes de bambú fermentados). El resultado es un sabor centrado en el umami, profundo pero rara vez picante.

Ramyeon coreano: rápido, picante y de todos los días

Ramyeon coreano instantáneo con caldo picante de guindilla
Foto: sq lim / Unsplash

El ramyeon ocupa un lugar muy diferente en Corea. Es comida rápida de casa, de estudiante, de noche de estudio o de excursión. Su popularidad es enorme: según datos recogidos por Asia News Network, los surcoreanos consumieron en 2022 unas 77 raciones por persona al año, de las cifras más altas del mundo.

Los fideos suelen ser más gruesos, ondulados y elásticos que los del ramen instantáneo japonés, y el sobre de condimento lleva casi siempre guindilla en polvo (gochugaru). De ahí ese caldo rojizo y picante que es su seña de identidad. Algunas variedades se han hecho famosas fuera de Corea:

  • Shin Ramyun: de caldo de ternera picante, lanzado por Nongshim en los años ochenta, es probablemente el ramyeon más conocido del mundo.
  • Buldak: los «fire noodles» de Samyang, salteados y famosos por su picante extremo.
  • Jjapaghetti: versión instantánea del jjajangmyeon, con salsa de soja negra; se hizo popular a nivel mundial tras aparecer mezclado con otro ramyeon en la película Parásitos.

Pero lo más interesante del ramyeon es cómo se personaliza. En Corea es habitual cocinarlo en una olla pequeña y añadirle un huevo, una loncha de queso, cebolleta, kimchi o incluso tteok (pasteles de arroz). Existe hasta un guiso entero construido alrededor del ramyeon, el budae jjigae, con salchichas, spam, tofu y kimchi.

Ramen vs. ramyeon: las diferencias, de un vistazo

Si tuviéramos que resumirlo en una frase: el ramen es un plato de cocina; el ramyeon, un producto de despensa. A partir de ahí, casi todo lo demás cambia.

Aspecto Ramen japonés Ramyeon coreano
Formato habitual Fresco, en restaurante (también existe instantáneo) Casi siempre instantáneo
Caldo Cocinado durante horas: shoyu, shio, miso o tonkotsu Sobre de condimento en polvo, normalmente picante
Sabor dominante Umami, salado, rara vez picante Picante, intenso, con guindilla coreana
Fideos Frescos, con distintos grosores según el estilo Fritos y secos, ondulados y elásticos
Toppings típicos Chashu, huevo marinado, nori, menma, cebolleta Huevo, queso, kimchi, cebolleta, tteok
Cómo se prepara Varias elaboraciones por separado que se montan en el bol En una olla, en 4 o 5 minutos
Dónde se come En ramen-ya, a menudo en barra En casa, en tiendas de conveniencia, en la tapa de la olla

Un detalle curioso: en Corea es muy común comer el ramyeon directamente desde la olla, usando la tapa como plato para que los fideos se enfríen. En Japón, en cambio, el ramen se sirve siempre en un bol hondo, y sorber los fideos haciendo ruido es lo normal: ayuda a enfriarlos y a apreciar mejor el caldo.

Cómo prepararlos en casa

Preparar un ramyeon es cuestión de minutos. Se hierven unos 500 ml de agua, se añaden los fideos y el sobre de condimento, y se deja cocer entre cuatro y cinco minutos. El truco coreano está en levantar los fideos con los palillos varias veces mientras se cocinan, para que se oxigenen y queden más firmes. En el último minuto se casca un huevo y, si te gusta, se añade una loncha de queso y un poco de cebolleta.

El ramen japonés casero es otra historia: pide más tiempo, pero el resultado no tiene nada que ver con un sobre. La clave está en preparar por separado un buen caldo, el tare y los toppings. Si te apetece intentarlo, en Rumbo Japón tienen una guía muy completa de ramen japonés: receta auténtica de shoyu ramen, con caldo de pollo y cerdo, dashi, tare de soja, chashu y huevo marinado explicados paso a paso.

Un consejo para empezar: no intentes hacerlo todo el mismo día. El chashu y el huevo marinado ganan si reposan de un día para otro en la nevera, y el caldo se puede congelar en raciones para tener ramen listo en cualquier momento.

¿Cuál elegir?

Depende del momento. Si buscas una comida rápida, reconfortante y con un toque de picante, el ramyeon es imbatible: barato, fácil de encontrar y muy versátil. Si lo que te apetece es un plato completo, con capas de sabor y sin picante, el ramen japonés es otra liga, sobre todo si lo comes en un buen restaurante o te animas a cocinarlo desde cero.

Lo mejor, en realidad, es no tener que elegir. Probar los dos ayuda a entender cómo una misma idea, fideos de trigo en caldo, ha dado lugar a dos tradiciones culinarias tan distintas: la paciencia artesana japonesa y la energía práctica coreana. Empieza por un Shin Ramyun con huevo una noche entre semana y guarda un fin de semana para tu primer tazón de shoyu ramen casero.

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